En Buen Dominicano, si creciste en este país sabrás que una de las frases más icónicas de nuestra infancia fue: “Aquí se hace lo que diga mami, y punto.” Desde chiquitos, esa línea nos enseñó quién era la que mandaba, sin mucha discusión.
No importaba si tú tenías razón. Si mami decía que no podías salir, no salías. Si te decía que te comieras la comida aunque tuviera un mondongo mal oliente, te lo comías. Y cuidado si hacías mala cara, que venía un fuetazo por irrespetuoso.
Muchos hogares dominicanos son gobernados por una matriarca fuerte, con voz alta y mano dura. El respeto a esa figura materna no solo forma carácter, sino también miedos, traumas, y una que otra fobia a chancletas voladoras.
Ni blanco ni negro. Esta crianza formó generaciones fuertes, luchadoras, pero también gente con miedo a expresar su opinión o tomar decisiones propias. Nos enseñó respeto, sí, pero a veces también sumisión innecesaria.
Lo importante es reconocer de dónde viene nuestra forma de actuar. Si ves que no puedes decirle que no a nadie, que tienes miedo a hablar con figuras de autoridad o que repites las frases de tu mamá como si fueran evangelio... entonces es hora de revisar tu historia.
Comenta abajo qué frase de tu infancia te marcó más. Aquí todos crecimos con chancleta, pero también con cariño. Y de eso también se aprende.
En Buen Dominicano es un blog que habla sin filtro sobre lo que somos, lo que hacemos, y lo que callamos los dominicanos. Desde tiguerajes hasta sabiduría criolla, aquí se dice todo... ¡a lo claro!
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